Bolivia apuesta por las exportaciones de energía a sus vecinos suramericanos

Pozos petrolíferos, yacimientos de gas, zonas expuestas a fuertes vientos y a altas radiaciones solares y una notable capacidad hidroeléctrica e incluso geotérmica. Todas esas condiciones óptimas para la generación de electricidad se encuentran dentro de un mismo territorio: el de Bolivia. El gobierno de ese país andino lleva varios años captando importantes inversiones, tanto locales como del exterior, para destinarlas a impulsar su sector energético, y el resultado está siendo claramente positivo.

Según un informe del Consejo Mundial de la Energía (WEC por sus siglas en inglés), Bolivia ocupó el séptimo puesto a escala mundial en materia de seguridad energética durante el año 2014. El ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, destacó estos buenos datos en declaraciones recientes al diario local 'La Razón'.

El concepto de seguridad energética significa que un país dispone de la suficiente producción eléctrica para su autoabastecimiento –tanto en el plano doméstico como en el industrial- o, en otras palabras, que genera más energía de la que necesita. Y en este aspecto, sólo Canadá, Rusia, Qatar, Rumania, Colombia y Dinamarca se sitúan por delante de Bolivia.

La demanda energética actual en Bolivia alcanza aproximadamente los 1.200 MW, mientras que la capacidad de generación transmitida al Sistema Interconectado Nacional (SIN) es de unos 1.600 MW. Por lo tanto, el país tiene un importante excedente de producción eléctrica al que se le ha de buscar una salida. Y la mejor forma de aprovechar ese remanente es su exportación a los países vecinos de América del Sur.

El gobierno boliviano ha alcanzado un acuerdo con el de Argentina, país con el que comparte su frontera sur, para iniciar las ventas de electricidad a lo largo de 2015. El mismo periódico 'La Razón' citó las palabras al respecto del presidente boliviano, Evo Morales: "Tal vez este año ya vamos a empezar a exportar los 100 o 200 megavatios que Argentina está pidiendo". Morales anunció asimismo que Brasil, país que durante varios meses estuvo afectado por una grave sequía, también está interesado en importar energía a Bolivia.

Y es que la ubicación de este país en el mapa de Suramérica, en una región cercana al centro del continente, y con Perú, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile como naciones limítrofes, facilita aún más la tarea de iniciar las exportaciones. Desde el Ministerio de Hidrocarburos y Energía se asegura que entre el momento presente y el año 2020 Bolivia podría exportar hasta 1.000 MW.

Al crecimiento de la producción energética contribuirán, aparte de los importantes depósitos de petróleo y gas, proyectos como la central eólica de Tarija. El proyecto contará con 16 aerogeneradores y se espera que genere cerca de 50 MW, indica 'Revista Eólica y del Vehículo Eléctrico'.

El departamento de Tarija es conocido por sus fuertes vientos, pero también por sus yacimientos de hidrocarburos. Tal es así que el gobierno ha lanzado la Agenda de Energía Tarija 2015-2025, un plan por el que se invertirán más de 7.500 millones de dólares para proyectos de extracción de hidrocarburos y de generación eléctrica durante ese decenio.

En el plano hidroeléctrico, el principal proyecto a desarrollar en Bolivia será el de Rositas, en el departamento de Santa Cruz. El plan prevé la construcción de una central con una potencia mínima instalada de 400 MW, lo que la convertirá en la principal hidráulica del país del altiplano. Esa producción aportará a Bolivia un mayor excedente para exportar, haciendo posible el objetivo de alcanzar los 1.000 MW en exportaciones de cara a 2020. La empresa española Eptisa Servicios de Ingeniería se ocupará del proyecto, informa la agencia Efe.

En lo relativo a las exportaciones, Bolivia no sólo venderá energía a sus vecinos, sino también combustible para que los importadores puedan propulsar sus centrales térmicas. La propia agencia Efe informó recientemente de las previsiones para exportar gas licuado de petróleo (GLP) a Brasil, un país donde las termoeléctricas están desempeñando un papel clave en la generación de electricidad. Bolivia ya venía exportando con anterioridad GLP a Paraguay y Perú, así como a Uruguay.

El acuerdo con Brasil fue anunciado recientemente por el presidente Morales. El gas a exportar procederá de los depósitos situados en el Gran Chaco, con una producción inicial de 1.000 toneladas métricas diarias. Se espera que próximamente se alcancen las 3.000 toneladas.

Bolivia tiene los recursos y la ubicación idóneos para ser el corazón que bombea el fluido eléctrico de América del Sur, lo que la convierte en el destino perfecto para invertir en nuevos proyectos energéticos.

 

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